* Por SY Image Consulting
Entre los nervios del primer encuentro, las expectativas sobre ese trabajo que tanto esperaste, las dudas sobre qué te preguntarán y el esfuerzo por no trastabillar, es difícil no equivocarse o tener todo bajo control en una entrevista laboral.
Sin embargo, con planificación y mucha práctica ciertas situaciones como ésta pueden controlarse aunque sea un poquito.
Veamos algunos de los errores más comunes:
- No prepararse: Esto incluye qué vas a decir, qué no vas a decir, cómo lo vas a decir, qué vas a responder ante ciertas preguntas, y qué vas a vestir. Es un error pensar que vas a tener una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión. Cuando nos presentamos ante alguien, en este caso un potencial empleador, la imagen externa tiene que ser lo más cuidada posible. Es lo primero que los demás notan.
- Vestimenta casual o exagerada: Te recomendamos no salir de tu estilo pero adaptarte a las circunstancias. Para no fallar, recurrí a los básicos: un vestido negro con stilettos o zapatos clásicos, un traje de pantalón y blazer, o una falda. Para el hombre, el veneradísimo traje. Después vas a tener tiempo de adaptar tu vestuario diario al estilo de la empresa. La ropa y los zapatos tienen que estar en perfectas condiciones. No uses jeans, ni vestimenta muy casual o deportiva. No exageres con los accesorios. Tu manicura tiene que estar perfecta, y no es un buen momento para mostrar la nueva línea de esmaltes flúo. Es preferible apenas un brillo. Esto también cuenta para el maquillaje, el peinado y el perfume. Nada que distraiga a tu interlocutor de la conversación es recomendable. Acordáte de que es un buen gesto para la otra persona el hecho de que te hayas tomado tu tiempo para vestirte y prepararte para la ocasión.
- Actitud desinteresada o temerosa: La forma en la que ingresás al lugar donde vas a ser entrevistado es parte de esa primera impresión de la que tanto hablamos. Caminá en forma erguida, lo más derecho posible, con la cabeza en alto y la mirada hacia delante, nunca hacia abajo. Un caminar con firmeza da la pauta de una persona segura de sí misma, que tiene mucho para ofrecer. Si preparaste la entrevista de antemano, la seguridad va a aparecer sola y eso se va a trasladar a tu actitud.
- No saber cómo presentarse: El momento de la presentación es uno de los más importantes, porque requiere del primer contacto físico con tu interlocutor. Siempre esperá a que el entrevistador proponga su forma de saludarte, con un beso o con la mano. En el caso de los hombres, esta duda es inexistente, siempre deben extender la mano. Al hacerlo, el brazo debe extenderse y la mano debe darse firmemente, mirando a los ojos del entrevistador.
- Olvidarse de la comunicación no verbal: ¿Qué significa? Todo lo que decimos sin hablar. Lo gestual y postural. En principio, antes de sentarte quitáte el abrigo y si sos mujer, la cartera. No la dejes en tu falda. Tenés que dar la sensación de que te interesa estar ahí por un tiempo generoso y que estás concentrado 100% en la charla, no que estás de paso o que estás apurado. Sentáte derecho sobre el respaldo de la silla, y con tu torso también erguido o hacia delante. Evitá sentarte hacia atrás, porque puede denotar falta de interés y mucha informalidad. No te cruces de brazos porque puede transmitir que estás a la defensiva o que algo de lo que te están diciendo o preguntando no te gusta. No muevas las manos exageradamente. Y evitá tics como tocarte reiteradamente el pelo o la nariz.
- No eliminar posibles distracciones: Apagá el celular o cualquier dispositivo móvil antes de ingresar a la entrevista. Es muy molesto que suene tu teléfono en medio de la charla, además de que seguramente sea contraproducente para tu imagen. En el caso de que te olvides de apagarlo y suene, no lo atiendas. Simplemente disculpáte y tomáte el tiempo de apagarlo.
- No escuchar: Intentá generar una conversación fluida. Hablá pausada y claramente y no interrumpas a tu interlocutor. Cuando él esté hablando, escuchálo mirándolo a los ojos.
- Tratar de ser alguien más: Lo más importante es ser uno mismo. La autenticidad mueve montañas.
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