Por Piper Weiss / Equipo editorial de Yahoo! Shine
Funcionarios del palacio de Buckingham han confirmado que el Príncipe William ha rechazado cumplir con una de las tradiciones más santificadas del matrimonio: el anillo de casado. “Sólo va a haber un anillo, de acuerdo a los deseos de la pareja”, le dijo un vocero de la realeza a la revista People. Dicho anillo es una argolla de oro de Gales, que la Reina le ha legado a Kate como reliquia familiar. Mientras tanto, William ha decidido no utilizar ninguna joya. “Fue algo de lo que habló la pareja pero el Príncipe William no es afecto a las joyas”, le dijo un asistente del Palacio de St. James al periódico The Daily Mail. “Es simplemente cuestión de preferencia personal”.
Es una decisión atrevida para cualquier novio, pertenezca o no a la realeza. Incluso el padre de William, Carlos, usa una argolla matrimonial bajo su anillo de sello. Sin embargo, de acuerdo a allegados a la realeza, William cuenta con la aprobación de Kate. Y después de 10 años juntos, algunas decisiones se toman mejor en pareja que en público.
Desde que se comprometieron, William y Kate han sido herméticos sobre los planes para la boda. “Ellos están definitivamente a cargo y dan firmes indicaciones a quienes estamos en la Oficina de la Corte en todos los aspectos”, le reveló Jamie Lowther-Pinkerton, secretario privado de William, a la revista Vanity Fair. A diferencia de la ceremonia micro-manejada de Carlos y Diana, Kate y William se están asegurando de que sus preferencias personales estén presentes en su gran día. Sus planes para un bufet de aperitivos y donaciones caritativas en lugar de regalos ya han sido implementados, y los correos electrónicos que fueron enviados para anunciar la fecha son una desviación de las formalidades de la vieja guardia. Incluso el tradicional carruaje para transportar a la novia a la iglesia ha sido cambiado por un trayecto en una limusina más privada. El mensaje es respetuoso pero firme: es su boda, y quieren pasársela bien.
En ese aspecto, William y Kate no son muy diferentes a la pareja estadounidense promedio. “Ahora la gente está menos limitada por la tradición”, afirma Jessica Grose, directora editorial del sitio Double XX, de Slate. “Pueden seleccionar y elegir con qué partes de lo que conlleva el matrimonio quieren cumplir o no cumplir”.
Al igual que el Príncipe y su prometida, más parejas se casan a una edad más avanzada, así que no dependen tanto de la familia para pagar la boda o para las normas de etiqueta. Y un porcentaje más alto de parejas cohabitan antes de casarse, así que están acostumbradas a tomar decisiones importantes en conjunto que satisfacen sus gustos personales.
Esa flexibilidad no se limita a las decisiones para la boda, sino que también abarca los demás aspectos del matrimonio. “Algunas personas deciden si quieren tomar o no el apellido del esposo o incluso si quieren tener una boda”, señala Grose, cuya columna Home Economics hace una crónica del rostro cambiante de los planes financieros de las parejas casadas. Cuando Grose se casó el año pasado, tras vivir con su pareja durante cuatro años, se dio cuenta de que el enfoque de sus padres de tener cuentas bancarias conjuntas simplemente no parecía aplicar a su estilo de vida más moderno, así que ella y su esposo desarrollaron una versión modificada de la tradicional cuenta bancaria común.
“La gente tiene más flexibilidad para tomar sus propias decisiones a medida que se hace mayor”, dice. “Uno no va a tener esta fantasía de parecer una princesa cuando ya tiene 30 años y ha vivido con el novio durante cuatro –incluso si se es Kate Middleton”.
Al tiempo que la fantasía de la boda de princesa se desvanece con la edad, también lo hace la pesadilla de una “Bridezilla”. Si bien los pastelitos individuales, los refrigerios y las bodas de hágalo-usted-mismo se han convertido en tendencias durante la recesión, no han perdido fuerza al tiempo que las parejas buscan ponerle toques más originales y personalizados a su gran día.
Los hombres también están participando más en el proceso de planear sus bodas. Una de las tendencias más notables de este año es la “cueva para el novio”. “Mesas para jugarblackjack, bares de brandy, PlayStations y puros”, escribe Carla Roney, del sitio The Knot. “El rincón masculino se ha trasladado oficialmente del hogar a la boda”.
Pero no esperen que la tendencia de no usar argolla matrimonial se ponga de moda sólo porque Guillermo decide hacerlo. “Uno de los principales motivos por los que la gente usa argollas es para indicar que ya no está disponible”, escribe Marissa Brown, de The Stir. “Además de ser un indicio para los demás, realmente pienso que sirve como un recordatorio visual importante y tierno para la propia pareja”.
“Guillermo no necesita usar anillo porque todas las personas del mundo saben que ya no está disponible”, dice Grose, “pero no me imagino que haya demasiadas mujeres a las que les parezca bien que sus esposos intenten hacer lo mismo”.