“Esa señora parece mi abuela, me encanta cómo está vestida”, arroja este gigante del diseño. Se refiere a una de las tantas que desfilan en el Loi Suites, Recoleta Hotel, y que llegan para un almuerzo que se despliega en los jardines del lugar, al mismo tiempo de esta entrevista.
No estaba haciendo un comentario al pasar, estaba recordando a su abuela quien fue ni más ni menos una de sus musas a la hora de transformar al diseño en su pasión. Ella, como impulsora y su “peor crítica”, como él la recuerda, y las prendas que atesoraba en su guardarropa.
Hablar con Victor de Souza es como hablar con un amigo. Creo que él todavía no se dio cuenta del maravilloso camino que emprendió. O se da cuenta pero no hace alarde de ello. La entrevista se desarrolla apenas una hora y media después de que pisara suelo argentino, tras dos años de ausencia en su tierra natal. Cuenta que lo primero que les pidió a sus padres fue un celular, porque su inseparable Blackberry no funciona aquí.
Es argentino de familia portuguesa y vive en New York, en un barrio al que eligió por estar lo suficientemente cerca del Fashion District como para "pertenecer", pero lo suficientemente lejos como para no volverse loco.
Vistió y viste a celebridades de la talla de Sarah Jessica Parker, es amigo personal de Lady Gaga, Linda Evanglista, Cindy Lauper, Rhianna, Jessica Biel, o Patricia Field (la conocida vestuarista de Sex and the City). Sin embargo, detrás de esas lentes, uno todavía puede vislumbrar sin mucho esfuerzo a aquel chico porteño, oriundo de una casa de avenida Córdoba y Jean Jaures, que fantaseaba con diseñar y ser parte del mundo de la moda.
¿Que significa la Argentina para vos?
Es donde yo nací, donde estudié y donde aprendí a hacer moda. Yo aprendí porque empecé a ser modelo con Pancho Dotto y tuve mi primer pantallazo de cómo la moda iba a ser.
Contame tus inicios en New York
Como todo, nada es fácil, pero si es fácil uno después no lo valora. Había hecho un desfile con Javier Luquez para Pocahontas, con Buenavista. Y esa fue mi primera experiencia como diseñador en Buenos Aires. Con esa colección decidí irme a NYC. Un año antes de ese desfile, una muy buen amiga americana modelo me invitó a que le haga la ropa para su casamiento y fui a NYC y me enamoré. Sentí como que era mi casa me sentí sostenido, contenido. Volví acá y empecé a ver como podía tener mi primera colección y arrancar mi carrera. Lo hice como un desafío con la luz, con el universo, si no salía algo en 30 días me volvía y si salía algo me quedaba. Estando en un hotel de Manhattan había preparado unas postales de la ropa y lo dejé en varios lugares. De uno de esos lugares que ahora lamentablemente está cerrado, un local hermoso de Soho, llamado Antique Boutique, me llamaron porque querían comprar la ropa. Y me hicieron un pedido de 5.000 dólares. Ahí decidí quedarme y empezó toda la evolución, el negocio, los fashion weeks, el aprendizaje.
Si tuvieras que comparar aquella primera colección con las actuales, ¿cómo lo harías?
Súper inocente (ríe). La arquitectura, el ADN de mis colecciones es la protección de la mujer, crear cosas que ya te dan una forma, la cosa arquitectónica ya estaba, pero el concepto y la practicidad de la ropa eran idealistas. Ahora mis colecciones tienen dos partes, una parte conceptual que se que sé que va a volver locas a las revistas por ejemplo, y las otras piezas que ya sé que van a comprar. En esa época no conocía el balance.
El guardarropa de tu abuela fue una fuente grande de inspiración para tus inicios, ¿qué encontrabas allí?
Ella tenía mucha ropa de Europa, de diseñadores de Europa, mucha ropa hecha, pero tenía un concepto de ropa que es el que yo quiero traer de nuevo, el de cómo se hacía la ropa antes. Antes pagabas y exigías calidad. Ese concepto está de vuelta ahora pero con el industrialismo de la moda, la gente estaba comprando cualquier cosa porque tenía la marca. Y eso está cambiando. Pero mi abuela, desde que empecé a estudiar me impulsaba y me corregía, era la peor critica pero la persona que realmente quería lo mejor de mi, por eso es tan importante en mi vida.
¿Hay alguien en tu familia ligado al diseño?
No al diseño, sí a la moda. Mi madre está retirada pero fue una famosa peluquera. Mis dos hermanas son maquilladoras, una acá y la otra en NYC.
¿Cómo es tu trabajo en NYC, tu rutina diaria?
No duermo. Me levanto como a las 6. Hago yoga lo máximo que puedo, porque me saca toda la tensión, pero como ahora la compañía se está expandiendo, la presión es muy grande, entre la gente de las ventas, las clientas personales de alta costura, la gente que yo no estaba acostumbrado a estar dirigiendo. Ahora tenemos en el atelier 10 personas estables. Me estoy acostumbrando a eso, mantenerse calmado y tratar de dar las direcciones correctas. En definitiva, me paso todo el día trabajando.
¿Qué vas a presentar en el Six?
Voy a presentar la misma colección que presenté en New York, pero diferente make up y pelo. Pero me pareció interesante que la gente en Buenos Aires tenga la sensación mas concreta de cómo fue la colección en New York.
* Sol Ytuarte
Directora Editorial
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